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Una vez más la derecha pro imperialista ataca a un gobierno popular con argumentos, aparentemente, de "izquierda". Y esto suele suceder cuando Presidentes, de marcado carácter popular y antiimperialista, pretenden avanzar por la vía de la revolución democrática y nacional. Llama poderosamente la atención cuando los discursos de derecha e "izquierda" comienzan a coincidir, e, indisimuladamente, ubica a sus sostenedores en un mismo bloque.
Seguramente, en el conflicto que enfrenta al gobierno de Evo con un grupo de las comunidades indígenas que habitan el TIPNIS, ha habido errores y desencuentros. La represión que sufrieron los marchistas es absolutamente censurable, y el mismo Presidente así lo manifestó.
Pero esa más que desagradable situación no quita que, por detrás del conflicto estén intereses concretos que pretenden atentar contra la misma Bolivia. En primer término la oligarquía cruceña vinculada al negocio de la carne, y en segundo lugar, una serie de ONGs, financiadas desde el exterior, que con un discurso supuestamente progresista intenta impedir todo tipo de iniciativa del gobierno que apunte al desarrollo nacional soberano.
Alertamos a los movimientos sociales de nuestra América sobre el accionar de estas ONGs, y asimismo denunciamos el plan del imperialismo que pretende limitar el poder de decisión de los gobiernos revolucionarios de la región.
Existe una posición, muy clara de parte del imperialismo, ya bocetada en el Memorándum 2000 elaborado por Henry Kissinger hace más de 20 años, donde se señala que los recursos naturales de nuestra América deben ser de y para los norteamericanos. Con un detalle no menor: mientras esto no sea así, hay que evitar que los dilapiden los latinoamericanos, hay que conservarlos intactos. En síntesis: no al petróleo, no al gas, no a la electricidad, no a la industrialización, no a las obras de infraestructura, no a la minería, etcétera. Esa perversa idea del imperialismo, claro está, no puede manifestarse públicamente sin encontrar la reacción de los pueblos latinoamericanos. Pero el capitalismo mundial, para eso, encontró un argumento que le facilita a cumplir con el objetivo antes mencionado: "la defensa de la naturaleza".
¡Los más grandes depredadores de la humanidad, se han convertido ahora en defensores del ambiente! ¿No les parece sospechoso todo esto?
Defender a la Madre Tierra es una obligación de todos los revolucionarios, que asimismo deben tomar conciencia que cualquier enfrentamiento entre sectores del mismo pueblo es ganancia para el imperialismo. Y también es obligación de los revolucionarios denunciar las políticas del capitalismo transnacional con respecto a nuestros países, que, de cualquier forma, tratarán de evitar que avancemos hacia la definitiva independencia y el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros habitantes.
¡Sin Patria no hay Revolución! Y construir soberanamente nuestro modelo económico, político, social y cultural es tarea de todo el pueblo, sin injerencias de las oligarquías ni del imperialismo depredador.
Defender el gobierno de Evo Morales es el principal objetivo de los que creemos en una Latinoamérica unida e independiente. Y esto no evita que haya críticas y conflictos, pero que siempre sean manejados con tal sabiduría que no hagan el juego a la reacción de la derecha internacional.
Advertimos sobre la intensión desestabilizadora y golpista de la derecha boliviana y los planes imperialistas para debilitar al gobierno popular ¡El plan es contra Bolivia y contra el ALBA! Alerta y movilización es la consigna.
¡Plena solidaridad con el Gobierno de Evo Morales y la Revolución Democrática y Cultural!
Redcentral/acl ABI
