Cuerpo Diplomático en Bolivia respalda el proceso de cambio

Domingo 3 de enero de 2010, por Embajada de Bolivia

En Boletín Informativo Diciembre 2009

Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia

El Cuerpo Diplomático y los organismos Internacionales acreditados en Bolivia dieron su respaldo al proceso de cambio que vive Bolivia en oportunidad de realizarse el Saludo Protocolar al Canciller del Estado Plurinacional, David Choquehuanca en acto cumplido este jueves 10 de diciembre en la Cancillería Boliviana.

El Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Argentina en Bolivia y Decano del Honorable Cuerpo Diplomático, Horacio Antonio Macedo a tiempo de hacer uso de la palabra remarcó la fortaleza de las relaciones de los países y el proceso que esta viviendo Bolivia.

El Cuerpo Diplomático y los organismos Internacionales acreditados en Bolivia dieron su respaldo al proceso de cambio que vive Bolivia en oportunidad de realizarse el Saludo Protocolar al Canciller del Estado Plurinacional, David Choquehuanca en acto cumplido el 10 de diciembre en la Cancillería Boliviana.

El Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Argentina en Bolivia y Decano del Honorable Cuerpo Diplomático, Horacio Antonio Macedo a tiempo de hacer uso de la palabra remarcó la fortaleza de las relaciones de los países y el proceso que esta viviendo Bolivia.

Macedo a tiempo de felicitar en nombre del Cuerpo Diplomático al Ministro de Relaciones Exteriores destacó los procesos de transformación que esta atravesando Bolivia como la aprobación de una nueva Constitución Política del Estado y la reciente victoria de Evo Morales en las elecciones nacionales del 6 de diciembre.

Asimismo, resaltó la voluntad de la comunidad internacional y el apoyo que esta brindando a la consolidación del proceso de cambio en Bolivia y la gestión del presidente Evo Morales.

Posteriormente, y como parte del acto central el Canciller David Choquehuanca pronunció su discurso agradeciendo la presencia del Cuerpo Diplomático y los Organismos Internacionales acreditados en Bolivia.

A continuación el Discurso completo del Canciller:

Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca Céspedes en ocasión del Saludo Protocolar de fin Año al Cuerpo Diplomático y Organismos Internacionales Acreditados En Bolivia

Excelentísimo señor Don Horacio Antonio Macedo, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Argentina en Bolivia y Decano del Honorable Cuerpo Diplomático,

Excelentísimos señores Embajadores, Embajadoras, Jefes y Jefas de Misión,

Distinguidos Representantes de Organismos Internaciones acreditados en Bolivia,

Señores Viceministros y Autoridades superiores del Ministerio de Relaciones Exteriores,

Señoras y Señores,

Es para mi una verdadera satisfacción poder encontrarme con ustedes en ocasión de las celebraciones de fin de año. Y digo que es una satisfacción porque, como todo final de ciclo, nos permite realizar y compartir algunas reflexiones sobre el tiempo transcurrido.

Primeramente, señalar que este es un fin de año especial, en comparación a los que nos tocó compartir. Se trata del cierre de dos ciclos que concluyen: por un lado, el año que termina y por el otro una gestión de cuatro años de gobierno a la cabeza del Presidente Evo Morales, durante los cuales me correspondió asumir la responsabilidad del Ministerio de Relaciones Exteriores. Por lo tanto, mis reflexiones abarcarán estas gestiones, aunque, por consideración a su tiempo y paciencia, no entraré en todos los detalles.

Han sido cuatro años intensos en los que se inició la transición hacia un nuevo Estado. Como toda transición, fue un tiempo que tuvo momentos tensos, momentos plagados de incertidumbres, pero, a la vez, ha sido un tiempo heroico, lleno de esperanzas. Donde el pueblo boliviano, en todo momento, mostró su voluntad de participación, su voluntad de cambio, su dignidad y compromiso. Nada de lo logrado, nada de lo avanzado habría sido posible sin el apoyo pleno e inclaudicable del pueblo boliviano.

En estos cuatro años comenzamos a poner los cimientos de lo que será la Nueva Bolivia. Por ello, resulta imprescindible mencionar la elaboración y aprobación de la Nueva Constitución Política del Estado.

Se trata de un nuevo pacto social que, después de más de 180 años de vida republicana, por primera vez reconoce el carácter plurinacional del Estado, reconoce a las distintas culturas e institucionalidades que hacen a Bolivia, y reconoce e incorpora a toda la población indígena que, hasta ahora, había sido invisibilizada e ignorada por el Estado.

Como ustedes bien saben, el proceso de aprobación de esta Carta Magna tuvo momentos álgidos y accidentados, pero no es posible pensar en procesos de transformación sin que los intereses afectados busquen la confrontación a fin de evitar la pérdida de sus privilegios. Sin embargo, y lo decimos con orgullo, se trata de un proceso que mantuvo y respetó, la institucionalidad democrática de Bolivia.

Y no se trata de una expresión retórica. Antes de la mitad del mandato del Presidente Morales, habiendo sido elegido con el 54 % de los votos, se aceptó un Referéndum Revocatorio de Mandato, para poner a prueba la representatividad de Presidente y del apoyo de la población al proyecto de cambio que él encarna. Nunca antes un Presidente había consultado a la población, de manera tan amplia, participativa y continua, sobre el rumbo y futuro que querían seguir los y las bolivianas. Demás está el comentar sobre los resultados de dicha consulta.

Pero la profundización y el fortalecimiento de la democracia no se queda ahí. Las elecciones llevadas adelante el domingo anterior, más allá de los resultados cuantitativos, que de hecho son extraordinarios, han demostrado la fuerza y el compromiso de la población con la democracia y el proceso de cambio.

No hubiera sido posible la construcción de un nuevo padrón electoral en un lapso de tiempo tan corto, sin el compromiso y la voluntad de participación de la población.

El crecimiento de la inscripción electoral y los bajos niveles de ausentismo y abstención a la hora de votar, son indicadores indiscutibles de las ganas de la población de ser parte activa de la transformación del país.

En un contexto mundial donde se busca simplificar y facilitar el proceso eleccionario a los votantes - con votos por correspondencia u otros, y que aún así muestran porcentajes alarmantemente elevados de abstención-, en Bolivia, frente a todas las adversidades y obstáculos –a momentos intencionales- para desincentivar la participación, la concurrencia a las urnas llegó a records históricos, tanto interna como a nivel internacional.

A partir de todos estos eventos, (referéndum revocatorio, referéndum constitucional, elecciones generales), podemos decir que, luego de cuatro años de gobierno, Bolivia es ahora un país más democrático y participativo. Esta sola constancia, basada en elementos fácticos y no retóricos, nos muestran las transformaciones logradas en este corto tiempo. Pero tenemos mucho más.

En lo que compete al área en la que me correspondió ser responsable, también acompañamos al proceso con el inicio de algunas transformaciones:

Quisiera comenzar resaltando la apertura del Ministerio de Relaciones Exteriores al Pueblo, es decir, al cambio al sentido restrictivo y elitista que caracterizaba a esta Cancillería.

Consideramos – y hemos demostrado – que se puede representar y defender digna y coherentemente los intereses del país sin distanciarnos del pueblo, recuperando e incorporando las capacidades humanas de todos los sectores de la población -incluidos los sectores indígenas estructuralmente discriminados-, tanto en nuestras Representaciones en el exterior como en las demás dependencias del Ministerio. Igualmente, aunque parezca paradójico, hemos incorporado al conjunto de funcionarios y funcionarias de Cancillería al proceso de transformaciones internas y al debate sobre la nueva visión de la Política Exterior. Anteriormente, la exclusión y falta de participación también coexistían al interior de esta institución.

Pero también se abrió la Cancillería a los movimientos sociales en temas de Política Exterior, por medio de la consulta y participación directa. No otra cosa significan los debates que se dieron en torno al ATPDA, sobre la permanencia de algunas agencias de cooperación, o las consultas sobre el tema del Silala o el Puente Yasma en la frontera sur. No se trata solo de medidas o políticas coyunturales.

Con el objetivo de implementar transformaciones de carácter estructural, la Academia Diplomática abrió sus puertas a todos los sectores de la población, tanto a nivel de Maestría, como por medio de los Diplomados que se crearon expresamente para incorporar a nuevas generaciones, con distintas capacidades en nuestra estructura diplomática. Aprovecho la oportunidad para agradecer a los Embajadores y Embajadoras que participaron compartiendo sus experiencias y conocimiento en estos procesos.

Todas estas medidas internas constituyen la base de la nueva Política Exterior enmarcada en la “Diplomacia de los Pueblos”. Entendemos a la “Diplomacia de los Pueblos” como la expresión, en política internacional, del paradigma civilizatorio que estamos planteando al mundo: el “Vivir Bien”.

Uno de los pilares fundamentales de este paradigma lo encontramos en la cultura del diálogo y la búsqueda de la complementariedad y el equilibrio.

Esta cultura del diálogo, no nace sólo de la convicción de que es necesario escucharnos, dialogar, conocernos, para poder respetarnos y encontrar los muchos intereses comunes y complementarios que podamos hallar. Esta cultura es producto, también, de una concepción animista del mundo, donde todo tiene vida y por lo tanto merecer nuestro respeto, la única manera de relacionarnos con el entorno, incluido el internacional, es por medio de la negociación y el diálogo. Nada se puede imponer, por lo menos si queremos que perdure. Y éste es un principio que creemos que puede servir a toda la comunidad internacional.

Por esta razón, en estos cuatro años, tanto en foros multilaterales en los que Bolivia participa, como en encuentros bilaterales hemos ido sembrando y difundiendo poco a poco, esta visión de la “diplomacia de los pueblos”, así como del paradigma del “vivir bien”, buscando una convivencia de armonía consigo mismo entre nuestros países, nuestros pueblos, y con la naturaleza.

Relaciones de respeto y dignidad, de un tratamiento equitativo, de resguardo de nuestros recursos naturales, que han constituido las directrices del accionar de la Política Exterior boliviana.

Pusimos especial énfasis en el desarrollo de un diálogo bilateral amplio, donde se incidió en el intercambio de criterios sobre la agenda política internacional; se identificó las áreas de interés común en las cuales profundizar las relaciones y el fortalecimiento de la cooperación mutua.

Durante los últimos años, se pudo concretar la realización, tanto en la ciudad de La Paz como en otras capitales, de reuniones de alto nivel de los Mecanismos de Consultas Políticas y Comisiones Mixtas con la mayor parte de los países amigos, eventos que en algunos casos no habían tenido lugar desde hace varios años o que no se habían realizado desde su establecimiento, o que se inauguraron con la nueva gestión.

En el ámbito de la producción, comercio internacional y las exportaciones, Bolivia ha llevado adelante una reforma arancelaria, en el marco de nuestros compromisos con la OMC, que ha permitido proteger y alentar la producción interna. Los productores se han multiplicado y estamos desarrollando nuestras capacidades productivas apoyados por el mercado interno. El PIB per cápita se incrementó hasta casi duplicarse en estos cuatro años de gobierno. Cuando comenzamos, en el año 2006, el PIB per cápita era de mil cien dólares por cada boliviano. Hoy el PIB per cápita es de mil seiscientos cincuenta dólares, habiéndose incrementado en un 64%.

También hemos avanzado mucho en nuestras exportaciones, incrementándolas en más de un cien por ciento. El año 2005 las exportaciones fueron de 2,948 millones de dólares. El año 2008 casi llegaron a siete mil millones. Un incremento de 131%.

Las exportaciones de manufacturas, que generan empleo y valor agregado, en este periodo, crecieron en 1,037 millones de dólares, un incremento de 65%, comparadas con similar periodo anterior a nuestro gobierno. Las exportaciones a Corea del Sur crecieron en 1000%, a EEUU en 32%, a Perú en 119%, a Japón en 392%, a Argentina en 245%. Mientras que a España se incrementaron en 300%, y a Bélgica en 425%.

Gracias a estas nuevas capacidades de relaciones comerciales con el mundo hemos logrado incrementar nuestras reservas internacionales de 1,700 millones de dólares el año 2005 a más de 8,300 millones de dólares que tenemos hoy. Es decir un incremento de casi 400 %.

Pese a la pérdida del ATPDEA que generaba 25 millones de dólares anuales a nuestra industria textil, hoy hemos logrado un mercado de 30 millones de dólares entre los mercados de Brasil y Argentina. Además nuestras exportaciones a EEUU solo disminuyeron un 8% ante la crisis en comparación con una disminución de Perú del 33% y de Colombia del 25%, durante el primer semestre del 2009. Y eso que estos países si cuentan con el ATPDEA.

Según el Fondo Monetario Internacional somos el país que mayor crecimiento vamos a tener en Latinoamérica (2,8%), la gestión siguiente. Considerando la crisis económica que ha sufrido todo el mundo este es un logro que muestra la fortaleza de nuestra economía.

En ese contexto, Bolivia al ser un Estado pacifista, como lo establece nuestra nueva Carta Magna, también se ha pronunciado por el respeto a la soberanía, por continuar en su empeño de promover una cultura de paz, de reconocer el derecho a la paz de toda sociedad, con el objetivo de lograr el desarrollo integral de nuestros pueblos y la profundización de los procesos de integración latinoamericana.

Estos primeros años del siglo XXI, estamos viviendo transformaciones y crisis profundas en los ámbitos económico, social y político, donde unos son más afectados que otros. Pero es justamente en estas circunstancias donde los denominados procesos de integración, más allá de hacer preservar sus diferencias, tendrían que hacer verdaderos “bloques de respuesta” a esas necesidades apremiantes de nuestros pueblos. Es en este orden que, en el marco de la Diplomacia de los Pueblos, a partir de la cultura del diálogo, nos encontramos poniendo los cimientos de nuevas iniciativas como la Unión de Naciones Sudamericana y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), junto a otros países de la Región.

Dentro del paradigma del “vivir bien”, la diversidad es un valor positivo. Por ello, el Estado Boliviano, en el que converge el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, apuesta a la creación de un mundo multipolar más armónico, equilibrado y complementario, visión que esperamos pueda ser compartida por otros Estados del concierto internacional, en el proceso de reforma de las Naciones Unidas.

Pero el desarrollo de la agenda internacional en estos últimos años, también le ha permitido a Bolivia incluir y tratar temas que si bien hacían parte de la realidad boliviana, por largo tiempo se habían mantenido ocultos. Es el caso de la reivindicación de valores histórico-culturales, como el masticado de las hojas de coca, que desde nuestro punto de vista es un derecho inalienable de los pueblos que tienen esa tradición, por lo que la revalorización de la hoja de coca, por sus propiedades benéficas y sentido cultural ancestral, esperamos pueda contar con el apoyo de la comunidad internacional.

Como contraparte, y asumiendo nuestra responsabilidad en la lucha global contra el flagelo del narcotráfico, puedo decir con orgullo que como nunca antes, durante esta gestión se han batido records históricos de incautación de droga. El mandato del Presidente Morales ha sido y es muy claro: cero tolerancia al narcotráfico y revalorización de la hoja de coca.

Estos días, en Dinamarca, se está llevando a cabo una reunión de trascendental importancia. Jefes y Jefas de Estado y líderes de la mayoría de los países del mundo están discutiendo sobre las consecuencias del calentamiento global, pero esta no es una Cumbre más, es una oportunidad -como mencionó el Presidente Morales esta semana- para “debatir por la vida, para debatir sobre la humanidad”. Sabemos, tenemos la evidencia científica, que no podemos seguir haciendo lo mismo, en términos de desarrollo e industrialización, a riesgo de acabar con nuestra especie, con la vida y el planeta. La propuesta boliviana en esta ocasión estará enmarcada en el espíritu de la Declaración sobre los Derechos de la Madre Tierra que varios de los países aquí presentes apoyaron. Consideramos que se puede hacer causa común, con todos los países del mundo, alrededor de la defensa de la Madre Tierra, la defensa de nuestra Pachamama. En este emprendimiento, también esperamos contar con el apoyo de todos ustedes.

Para terminar, quiero aprovechar esta especial ocasión, y transmitirles el saludo amistoso del Presidente Evo Morales Ayma, quien tiene muy presente las expresiones de simpatía, apoyo y cooperación de sus gobiernos al proceso democrático y al pueblo boliviano.

Con estas palabras y nuevamente agradeciendo el apoyo permanente brindado por los países amigos y a los Organismos Internacionales aquí representados, les hago llegar mis más cálidas felicitaciones en esta fiestas de fin de año y mis mejores augurios para el año que viene.

Jallalla 2010!!

La Paz, 10 de diciembre de 2009

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