En Boletín Informativo Agosto 2010
UNA MIRADA RETROSPECTIVA Penetrando en la historia, más allá de los doscientos años de los bicentenarios de los pueblos andinos, podemos –y debemos- acompañar el pensamiento del pueblo boliviano, expresado en su nueva Constitución -2009-, plena de sabiduría y poesía; la cual afirma en su preámbulo: “…En tiempos inmemorables se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra Amazonía, nuestro Chaco, nuestro altiplano, nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con diferentes pueblos y comprendimos desde entonces, la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia.
El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de la liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y el territorio y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado…”
EL PODER INDÍGENA EN BOLIVIA Escuchemos al presidente de Bolivia: “…Yo creo en la Naturaleza. En el mundo indígena la Pacha Mama es Dios. El Dios es la misma naturaleza, la Madre Tierra, y mayor respeto, mayor veneración, mayor armonía de vivir con la Madre Tierra porque la tierra es la que da la vida…”
En diciembre de 2005, un indígena aymara, nacido en el altiplano, luchador de los Derechos Humanos de los campesinos, líder cocalero, cocreador del partido “Movimiento al Socialismo” (MAS) ganó las elecciones presidenciales en su país con el 53,7% de los votos.
El sábado 21/enero/2006 se posesionó Evo Morales Ayma, ante las comunidades indígenas diciendo: “Desde Tiwanaku empieza una nueva era para los pueblos del mundo, solo con la fuerza del pueblo vamos a acabar con el estado colonial y con el neoliberalismo y podremos doblarle la mano al imperio…Pasamos de la resistencia a la toma del poder…”
El siguiente día, 22 de enero se posesionó ante el Congreso, “… con el puño en alto, cantando a todo pulmón el último verso del Himno boliviano: “morir antes que esclavos vivir…”
Dos periodistas chilenas, Malú Sierra y Elizabeth Subercaseaux, que analizaron el contexto sociopolítico y el panorama geodemográfico boliviano y que tuvieron la oportunidad de realizar entrevistas –agosto de 1996- con el núcleo del poder: el presidente Evo Morales y el Vicepresidente Álvaro García –sociólogo/matemático, intelectual marxista, exguerrillero del movimiento “Tupaj Katari”, registran en su libro “Evo Morales. Primer indígena que gobierna en América del Sur” (FICA-CEPA/2009), el siguiente texto: “Desde los primeros meses se apreció que esto iba a ser otra cosa, los cambios serían radicales. Lo primero que hizo Evo Morales fue nacionalizar los hidrocarburos, enseguida convocó a la Asamblea Constituyente que opera en la capital, Sucre, y que en un plazo de no más de un año, de acuerdo al vicepresidente Álvaro García Linera, debería presentar al pueblo, para su aprobación mediante un referéndum, un proyecto de nueva Constitución Política; otra medida fue rebajar el salario del presidente y sus ministros en un 57 por ciento –no estoy aquí para ganar plata sino para servir a la patria; a los parlamentarios se les rebajó en un 50 por ciento; en el primer año de gobierno se aprobó la Ley de Reforma Agraria, ¡Bolivia sin latifundio!, parecía increíble, pero se logró….”.
El prólogo del colombiano Eduardo Gómez –mayo/2009- al libro de las periodistas chilenas, Malú Sierra y Elizabeth Subercaseaux, reflexiona sobre la vigencia del poder indígena en Bolivia, con las siguientes palabras: “La revolución evolutiva boliviana nos enseña al respecto, que el sincretismo progresivo entre culturas y gentes aparentemente inconciliables por la enormes diferencias de desarrollo y de criterio, es posible, en la condición que se sepa apelar a las reservas de humanidad e inteligencia que esconde todo hombre”.
“Si se logra la tolerancia sagaz, paciente y profundamente comprensiva (pero alerta y firme respecto a los abusos y la violencia) que ha puesto en práctica el gobierno de Evo Morales y Álvaro García, se obtendrán resultados que sorprenden como ‘milagrosos’ por la capacidad de cambio que han sabido descubrir en seres humanos que la tradición jerárquica imperante miraba como “casos perdidos”…
Justamente, uno de los logros mundiales recientes del gobierno boliviano fue el Acuerdo de los Pueblos -Cochabamba, abril/2010- en relación con el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.
EL “ACUERDO DE LOS PUEBLOS”. HACIA SU FORTALECIMIENTO El “Acuerdo de los Pueblos” sobre “el cambio climático y los derechos de la Madre Tierra” afirma: “Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual”.
Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la Vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de: • Armonía y equilibrio entre todos y con todo. * Complementariedad, solidaridad y equidad. * Bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra. * Respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos. * Reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene. * Eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo. * Paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.
Los nativos americanos y las culturas indígenas de todo el mundo han entendido y han experimentado siempre la vida como un continuo entre especies (Humanas y no Humanas) y entre generaciones (presentes, pasadas y futuras)…”.
