En Boletín Octubre 2010
El tiempo se acaba…es hora de salvar el planeta, el mundo continua con la cuenta regresiva para la reunión sobre Cambio Climático en Cancún, México, con la esperanza de avizorar una verdadera flexibilidad y sensatez de los países desarrollados con miras a obtener un Acuerdo vinculante sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
El mundo mira con esperanza que sean escuchadas las propuestas acogidas en la I Conferencia de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, celebrada en abril del presente año en la población cochabambina de Tiquipaya, Bolivia.
El tema de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global y de catástrofes crecientes cobra mas fuerza que nunca, porque algunas naciones están en peligro de desaparecer, entre ellas, algunos pequeños Estados Insulares, cuando la temperatura global sobrepase el incremento de 1,5 grados centígrados.
Sin ninguna duda, será dura la tarea de convertir en realidad los justos reclamos de los pueblos por salvar la vida en el planeta, luego de casi un año de infructuosas rondas de conversaciones en Bonn, Alemania; y del encuentro antesala de Tianjin, China; sin lograr los resultados esperados. La otra opción es quedarse inermes ante los apremios del cambio climático global.
Todo el mundo se mantiene expectante de las inundaciones en Pakistán y China, con millones de damnificados en estos países; lluvias torrenciales y sequías en África, e incendios forestales en Rusia, cada vez más frecuentes y con mayor severidad, durante el año en curso, son pre-avisos de lo que le espera a la humanidad si se continúa dando largas al asunto. Se suman los desastres también en tiempos de calma. En el mundo de hoy hay más hambrientos, enfermedades, desamparados y desplazados que nunca por los efectos del cambio climático global.
“Los Gobiernos tienen que hacer un frente conjunto y de manera consumada”, instó Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto, que celebrará su Conferencia COP-16 de las Partes, del 29 de noviembre al 10 de diciembre del año en curso.
El encuentro servirá tanto para conseguir un instrumento general jurídicamente vinculante como para avanzar sobre decisiones operativas acerca de la financiación y transferencia de tecnología de los países industrializados a los países en desarrollo, quienes son y serán los más afectados por este fenómeno global.
El financiamiento, demorado y condicionado, de parte de los países industrializados a los países en vías de desarrollo pretende disipar la atención en acciones de mitigación y adaptación, al margen de las obligaciones establecidas por los programas de emisión contemplados por las Naciones Unidas y por el Convenio Marco sobre el Cambio Climático, pretendiendo eludir los conceptos actuales de la deuda climática y la importancia de incluir una jurisdicción internacional con la creación de un Tribunal Climático para llevar a estas instancias a los contaminadores.
El mundo considera que en Cancún es posible lograr progresos, a pesar de las discrepancias que existen actualmente. Los países en desarrollo aprovecharán la COP 16 para retomar los acuerdos urgentes sobre el clima y el Protocolo de Kyoto, además acordaran los objetivos de reducción de las emisiones de gases para después del 2012, cuando finalice la primera fase del Protocolo de Kyoto.
Por ello, la “diplomacia por la vida”, propuesta por el Gobierno de Evo Morales Ayma, primer presidente indígena del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia, esta mas vigente que nunca. No en vano el Canciller boliviano y filósofo aymara, David Choquehuanca Céspedes, afirma que “para los que pertenecemos a la cultura de la vida lo más importante no es la plata ni el oro, ni el hombre (por sí mismo). Lo más importante son los ríos, el aire, las montañas, las estrellas, las hormigas, las mariposas (...), para nosotros, lo más importante es la vida”.
