En Boletín Octubre

El 29 de octubre de 2011, el Ministro Consejero de la Misión Diplomática del Estado Plurinacional de Bolivia, en representación del Jefe de Misión, participó en el Primer Seminario Internacional sobre la problemática ambiental de América Latina y del Caribe, denominado Semillero sobre Biodiversidad e Inversión, organizado por la Lic. Adriana Rojas Martínez, Decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de la Gran Colombia.
En dicha oportunidad se hizo conocer los antecedentes del “Acuerdo de los Pueblos” asumidos en Tiquipaya (en abril de 2010), ante el fracaso del Acuerdo de Copenhague y la problemática del cambio climático que amenaza la vida en el planeta, expresó una visión distinta, con capacidad transformadora del sistema capitalista. Por ello, en la reunión de los pueblos se consolidó el respeto los principios de igualdad, inclusión, solidaridad, reciprocidad, equilibrio y armonía con la naturaleza, los derechos de la Madre Tierra y la búsqueda de las soluciones reales y factibles para la vida en el planeta.
Este Acuerdo de los Pueblos fue planteado con la participación de más de 35 mil delegados de los sectores sociales, representantes de pueblos indígenas, intelectuales y científicos que provenían de 143 países a fin lograr el encuentro de soluciones reales contra la posición de los países capitalistas que aprobaron la Declaración de Cancún sin respetar las reglas mínimas del consenso de las Naciones Unidas que –entre otras “falsas soluciones- propone la economía verde, a través de los mecanismos del sistema de mitigación ambiental.
En la Cumbre de los Pueblos se discutieron temáticas como la garantía del acervo cultural, la realidad de los desplazados climáticos, de los pueblos indígenas como víctimas del cambio climático, la creación del Tribunal internacional de Justicia Climática, la deuda climática y el referéndum climático.
Por otro lado, el Acuerdo de los Pueblos demandó la aplicación de normas que eviten se incremente en 4 grados el ambiente y los pueblos se comprometieron a continuar impulsando. Por ello se debe respetar la igualdad soberana de todos los Estados mediante procesos abiertos, transparentes, inclusivos y no discriminatorios que constituyen un paso más en la construcción de la lucha de los pueblos.
