En la oportunidad, los expertos resaltaron la significación de la hoja de coca para las naciones indígenas bolivianas desde tiempos inmemoriales y que han soportado, hasta hoy, el embate de formas culturales externas, subestimando el valor del simbolismo multidimensional de la sagrada hoja de coca, desconociendo que las diversas formas socioculturales de los pobladores prehispánicos, son la identidad de una nación mayoritariamente Aymara, Quechua, Amazónica y Guaraní, que predomina en la Bolivia de hoy.
Los procesos históricos sociales que se desarrollaron en Bolivia en cada uno de los grandes periodos históricos, señalaron, han estado marcados siempre por el uso de la hoja de coca, en diferentes formas; desde lo sagrado, representado por el uso en diversos rituales ancestrales y el “acullico”, hasta su uso como subproductos derivados y transformados de la hoja de coca, que no tienen nada que ver con el consumo ilícito. Insistieron, bajo esta óptica, que en Bolivia la coca no es cocaína y que es posible industrializarla en productos lícitos y que pueden beneficiar a las sociedades modernas actuales.