En Boletín Octubre 2008
Al parecer este insulto proveniente de los conquistadores constituye su propio reflejo y acusan al alter, las actitudes propias de los primeros europeos que arribaron al denominado “nuevo mundo”, los asesinatos salvajes que realizaban, sus pésimos hábitos de aseo ocultada por su élite con perfumes y maquillajes que incubaban letales enfermedades bacterianas provocando drásticas reducciones de su población. Cada pueblo de Meso y Suramérica sufrió asaltos y destrucción de toda forma de conocimiento contenida en textos, textiles, ceramios y planchas de metal, porque la ignorancia de los colonialistas les impedía comprender los grandes avances de la ciencia, que para ese entonces, habían desarrollado los pueblos nativos de América. Para los europeos más doctos, la tierra era el centro del universo, para los incas el centro de la galaxia era denominado el sol de soles, tuvieron que pasar trescientos años para que los científicos europeos se dieran cuenta de esta realidad cósmica.

Grupo de vallenato. Valledupar, 10-2008
Como sabemos en latín, alienígena significa extranjero, e indígena quiere decir originario, oriundo, o nativo de un territorio, luego de 500 años de intercambio de América con Europa, África y el Asia, la mestización, el flujo y reflujo de saberes fue inevitable, hoy el problema radica en saber, a ciencia cierta, quienes son indígenas y si la originalidad se mantuvo, o no.
La última semana de Octubre, visité una de las ciudades más acogedoras de Colombia, Valledupar, ubicada entre la Sierra Nevada de Santa Marta y en el inicio de la planicie del Valle del Cesar, a ésta ciudad se la conoce más por ser la cuna del vallenato, un género musical y dancístico muy peculiar. Allí recibí los afectos de las autoridades gubernamentales, municipales y académicas, así como la versada y didáctica explicación de los cuatro aires: la puya, el merengue, el paseo y el son, así como el origen del vallenato que nos expuso el Dr. Simón Martínez, aprendí que el trío original de instrumentos del vallenato fueron indígenas, con el arribo de los afrodescendientes, el tambor tocado por los indígenas con baquetas es cambiado por la caja africana, cubierta por un solo lado y tocado directamente con las manos, por otra parte, los aerófonos indígenas fueron sustituidos por otro aerófono más versátil, el acordeón, introducido por los holandeses, sólo se mantuvo intacta la wacharaca, una caña hueca con hendiduras que permiten amplificar el sonido cuando se la rasquetea.
De la explicación de este ilustre personaje pude entender que el vallenato nace de la creatividad popular y se constituye en una expresión cultural indígena actualizada. Aquellos que quieren distanciarse de lo indígena me dirán que el vallenato lo interpretan más afrodescendientes y eurodescendientes, pero a manera de reflexión les haría estas preguntas: ¿En Valledupar, los habitantes cuyos ancestros arribaron hace más de cuatro generaciones se mantuvieron puros racialmente?. La lógica nos indica que el mestizaje indígena, afro y europeo se dio de manera natural, a esto se suma, la infuencia del medio ambiente que modeló el gen de los Cesarenses, adaptándolos a la madre tierra de ese hermoso lugar.
Por otra parte, no creo que la música de los acordeonistas holandeses se parezca al vallenato, o que los sones de la caja del vallenato, se ciñan estrictamente al de los africanos. El vallenato incorpora nuevos elementos, nuevos saberes, nuevos instrumentos, conservando códigos culturales propios, así como incorporaron los originarios del altiplano boliviano las bandas militares para interpretar con mejor sonoridad los aires de su acervo cultural. La renovación permanente señala simplemente que la cultura esta viva y en caso de que exprese su originalidad en este tiempo, será apreciada como algo genuino y no como una mala copia de culturas ajenas.
En la corta estadía en Valledupar visité la sede de nuestros hermanos indígenas, como siempre, afectuosos, preguntaron por la salud del hermano, Evo Morales Ayma, como acostumbramos, el encuentro se fortalece intercambiando las hojas sagradas producidas en nuestros respectivos pueblos, y el último hermano indígena que nos encontró, vestía la clásica túnica blanca y el atuendo típico de los pueblos de la Sierra Nevada, hablaba mejor el idioma originario que el español y denotaba actitudes propias del que vive la sabiduría del “vivir bien”, sin embargo, él era de tez blanca, cabellos un tanto rubios, con bigotes y ojos claros, pero era tan indígena como el resto, muchos de los hermanos que atendían la Casa Indígena tenían rasgos de mestizaje afro-descendiente.
Esto nos hace ver que ser originario no depende de la pureza de la raza nativa, sino mas bien, del compromiso con la Filosofía del Vivir Bien, nadie eligió con que color o forma de rostro nacer, lo que si podemos elegir es una determinada filosofía de vida; si asumimos la filosofía indígena más elaborada, nos permitirá vivir en armonía con la naturaleza y con nuestra colectividad, o si preferimos la filosofía alienígena más común, lucaharemos por lograr el bienestar que depende del capital que acumulemos y cuanto mejor consumamos, mejor será nuestro bienestar, esta filosofía se basa en la competencia que plantea una eterna contradicción y exalta el egocentrismo y la prepotencia para explotar a la naturaleza y a los trabajadores, cuyo efecto más nocivo se aprecia en el acelerado calentamiento global.
La originalidad requiere de una conciencia integral de la realidad, en cambio la identidad, es condicionada por una pseudo-conciencia, artificialmente instituciona-lizada gracias a una programada persuasión mediática que incorpora ideología, rituales y símbolos conduciendo a la identificación con algo o alguien, exigiendo fidelidad, pertenencia y competitividad. Identificarse con un equipo de futbol, con un partido político, con una raza, con una secta religiosa, o una marca comercial, significa asumir una actitud sectaria,que muchas veces deriva en violencia.
En cambio la originalidad surge de una realidad que es mejor asimilada por la comunidad, cuya metodología textil le permite armonizar una urdimbre de diversos colores con una sola trama que nace de la madre tierra que las cobija. Esa trama es el espíritu que correlaciona a todos los elementos, que se presenta en cada habitante que nace en ese territorio, para descubrirlo, es necesario acrecentar la percepción y permitir que aflore la originalidad, ese espíritu peculiar es el que esta impregnado en el vallenato.
