En Boletín Septiembre 2011
En Bolivia, el nuevo modelo económico social productivo permitió que al cierre del año 2009, cuando el mundo vivía una de sus mayores crisis económicas, las reservas alcanzaran cifras récord con un evidente ahorro fiscal. El FMI, pese a seguir promocionando sus recetas tradicionales, felicitó el pasado año “a las autoridades bolivianas por su sólida gestión macroeconómica y una eficaz respuesta política para atenuar el impacto de la crisis global”.
Desde la llegada de Evo Morales a la Presidencia en 2006, la economía boliviana ha crecido sistemáticamente el 5,2 por ciento como promedio anual, la tasa de expansión más alta de los últimos 30 años.
De estos resultados, el Gobierno del Estado Plurinacional destina una buena parte a programas sociales que benefician a los sectores más pobres de la población; además, continúa mejorando el acceso de esos segmentos a servicios básicos, como el del agua y los sanitarios; y también la red de transporte, especialmente el de carretera.
En los ámbitos laborales y de la educación, durante el último año, se avanzó en el desarrollo de la economía social y cooperativa, con el objetivo de erradicar la explotación, la exclusión y la discriminación laboral.
Por otra parte, se consolidó el proceso de posalfabetización, ya que Bolivia logró ser una nación libre de analfabetismo el 20 de diciembre de 2008 con el apoyo de Cuba y Venezuela, en el contexto de la cooperación Sur-Sur en materia de educación. La Unesco valoró de positiva la experiencia boliviana que sirvió para alcanzar uno de los pilares del Marco de Acción de Dakar hacia el año 2015.
Asimismo, el Gobierno de Evo Morales puso en práctica la Ley de Educación Avelino Siñani y Elizardo Pérez para promover una “educación revolucionaria, liberadora ante todo”. Se establece la educación obligatoria hasta el bachillerato y no sólo para primaria, pues se ha propuesto educar en igualdad de condiciones, respetar la diversidad cultural y lingüística y fortalecer la identidad.
