Patrimonio Cultural-Natural

Domingo 7 de diciembre de 2008, por Oficina Cultural

Ciudad de Potosí

Potosí es una ciudad de la República de Bolivia, capital del departamento de Potosí que fue la primera en ser declarada como patrimonio de la Humanidad y ocurrió en 1987. Su altitud promedio es de 4.067 msnm y, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia, su población llegaba a 164.481 habitantes en el año 2007 aunque ese dato es rebatido por la Alcaldía que afirma que hay más de 200.000 personas en su jurisdicción. Se extiende a las faldas del Cerro Rico, una legendaria montaña que tiene una gran veta de plata, que siempre dominó el horizonte de la ciudad. Es la tercera ciudad más alta del mundo.

Historia

El 1 de abril de 1545, un grupo de españoles encabezados por el capitán Juan de Villarroel tomaron posesión del Cerro Rico de Potosí tras confirmar el hallazgo casual de una gran veta de plata. Inicialmente se constituyó como un asiento minero dependiente de la ciudad de La Plata (hoy Sucre) pero, tras una larga lucha por conseguir su autonomía, adquirió el rango de ciudad el 21 de noviembre de 1561 mediante una capitulación expedida por el entonces Virrey del Perú Diego López de Zúñiga y Velasco, conde de Nieva. Mediante esa capitulación, la ciudad recibió el nombre de Villa Imperial de Potosí y adquirió el derecho a elegir a sus autoridades. Debido a la inmensa riqueza del Cerro Rico, la ciudad creció rápidamente llegando a ser en 1625 una de las más pobladas del mundo, con una población de 160.000 habitantes que hacía de ella la mayor de América, y del Imperio Español, por encima de Sevilla. Su riqueza fue tan grande que en su monumental obra "Don Quijote de la Mancha" Miguel de Cervantes acuñó el dicho español vale un Potosí que significa que algo vale una fortuna. Se debe considerar que, en esos tiempos, el Perú era, para los europeos una tierra mítica llena de riquezas. La mayoría de la plata que salió de América hacia España fue extraída de Potosí mediante el trabajo de los aborígenes en la minería. Esta labor fue conocida como la institución de la mita que era habitual en el incario y cuyo uso creció a instancias del virrey Francisco de Toledo, ante la falta de mano de obra para la minería. A los mitayos (como se llamaba a los que trabajaban en la mina por la institución de la "mita"), El mineral de plata se embarcaba en el puerto de Arica por lo que el escudo de armas de Arica lleva la imagen del Cerro Potosí. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX la explotación de plata fue sustituida por la de estaño y, gracias a ese mineral extraído del Cerro Rico, Bolivia se convirtió en uno de los principales productores. Estados Unidos compró grandes cantidades de estaño y los almacenó para ponerlos a la venta en la década del ’80 provocando la caída de su cotización en los mercados internacionales y llevó a Bolivia a un declive económico.

Potosí, como todo el Alto Perú (la actual Bolivia), fue desde 1776 parte del Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires. En la Revolución de mayo de 1810 en Buenos Aires, se designó a Cornelio Saavedra, nacido en Potosí, como presidente de la Primera Junta de gobierno.

Durante la Guerra de la Independencia (1809-1825) Potosí pasó frecuentemente del control de los realistas españoles al de las fuerzas patriotas. El primer Ejército Auxiliar proveniente de Buenos Aires (bajo el mando político de Castelli), cuando tomó el control de la ciudad, su prédica republicana, basada en sus ideas sobre la revolución francesa, llevó a un incremento en el sentimiento de independencia pero también un temor por sus supuestos contenidos heréticos que propagaba la propaganda española, aprovechados por el clero para permitir el regreso realista. Durante esa ocupación, la ciudad se tornó ingobernable, cediendo a la anarquía. Esto llevó a que la ciudad no pudiera ser defendida ante el contraataque realista.

Cuando el Segundo Ejército Auxiliar llegó a la ciudad, fue bien recibido por los pobladores y el General Manuel Belgrano ayudó para que se olviden las heridas creadas por el gobierno de Castelli. Cuando ese ejército fue obligado a retroceder, Belgrano tomó la decisión de dinamitar la Casa de la Moneda de esa ciudad para que no fuera utilizada por las fuerzas leales a España. Muchos pobladores de la ciudad se negaron a abandonar el histórico local, donde se acuñaban las monedas de plata durante el Virreinato del Perú. Durante la retirada del ejército argentino se prendió la mecha, lo que hubiera causado la muerte de varios pobladores. El eventual desastre no fue advertido por los soldados sino por los mismos pobladores que lograron apagar la mecha. Este hecho causó que todo el buen sentimiento que causó Belgrano desapareciera. Hasta la independencia, Potosí recibió dos expediciones más del ejército revolucionario. 10 de noviembre de 1810,la dramática y sangrienta lucha de la revolución en Potosi,poblada por Españoles llegados por la ambición de la plata.

Historia del Cerro Rico

El descubrimiento de las vetas de plata en el Cerro Rico de Potosí (Sumaq Urqu) se le atribuye a un pastor quechua llamado Diego Huallpa quien habría descubierto la veta de casualidad en el año 1544. No obstante, la leyenda sobre el descubrimiento también afirma que, muchos años antes, el Inca Huayna Capaj visitó el poblado de Tarapaya, próximo al actual Potosí, y, al contemplar, la hermosura del (Sumaq Urqu) envió a sus exploradores para indagar si el cerro contenía riquezas. Según esta versión, el Cerro Rico bramó cuando se sintió hollado por los exploradores quienes, asustados, exclamaban "P’otoj nin" (supuesta voz quechua que significaría "ha explotado") y ese sería el origen del nombre de la ciudad. Existe un agregado a esta versión: se dice que, cuando el Cerro bramó se escuchó una voz que decía "no toqueis la plata de este cerro porque es para otros dueños" pero se cree que este fe un añadido de los españoles para justificar la explotación a la que sometieron a ese yacimiento.

De plata eran los altares de las iglesias y las alas de los querubines en las procesiones; para la celebración del Corpus Christi las calles fueron desempedradas desde la matriz hasta la iglesia de Recoletos, totalmente cubiertas con barras de plata, se dice que hasta las herraduras de los caballos eran de plata.

Sólo veintiocho años habían pasado desde su nacimiento y ya Potosí tenía la misma población que Londres y más habitantes que Madrid, Manila, Roma, París, Moscú o Berlín. Tomando encuenta también dentro de América Latina, una de las ciudades más pobladas de la región superando a Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, Lima, Río de Janeiro, Santiago de Chile, Montreal o São Paulo, pues en aquella época estas ciudades no tenían este gran esplendor poblacional. Era una de las ciudades más grandes y más ricas del mundo, diez veces más habitada que Boston, en tiempos en que Nueva York ni siquiera había empezado a llamarse así.

Además fue una de las primeras ciudades cosmopolitas más importantes y receptora de inmigrantes de todas partes del planeta, que venian en busca de mejores oportunidades, apto para los negocios y el comercio. Posiblemente era considerado en aquella época el "Sueño Potosino".

A comienzos del siglo XVII ya contaba con treinta y seis iglesias espléndidamente ornamentadas, otras tantas casas de juego y catorce escuelas de baile. Los salones, los teatros y los tablados para las fiestas lucían riquísimos tapices, cortinajes, blasones y obras de orfebrería, de los balcones de las casas colgaban damascos coloridos y lamas de oro y plata. Las sedas y los tejidos llegaban de Granada, Flandes y Calabria; los sombreros de París y Londres; los diamantes de Ceilán; las piedras preciosas de la India; las perlas de Panamá; las medias de Nápoles; los cristales de Venecia; las alfombras de Persia; los perfumes de Arabia y la porcelana de China. En 1579 ya había en Potosí ochocientos tahúres profesionales y ciento veinte prostitutas célebres, a cuyos resplandecientes salones concurrían los mineros ricos. En 1608 se festejaba las fiestas del santísimo sacramento con seis días de comedias y seis noches de máscaras, ocho días de toros y tres de saraos, dos de torneos y otros de fiesta.

La leyenda cuenta que con toda la plata extraída del cerro durante el coloniaje se podía construir un puente que atravesara el atlántico uniendo Bolivia con España y también se podría construir un puente con las mismas medidas pero con todos los huesos de las personas muertas en las minas del cerro, es una imagen que parece inventada pero que de alguna manera alude a la realidad. La plata trasportada a España en poco más de un siglo y medio, excedía tres veces las reservas del total de las reservas europeas sin incluir el contrabando.

Los tesoros arrebatados estimularon el desarrollo económico europeo y hasta puede decirse que lo hicieron posible. Ni siquiera los efectos de la conquista de los tesoros persas que Alejandro Magno volcó sobre el mundo helénico puede compararse con semejante contribución de América.

Economía

Minería. La economía Potosina tiene como producto nominal los minerales, cuya explotación, tanto en el pasado como actualmente, han sido los productos más notables y quizá conocidos. Actualmente la minería ha incrementado su valor de exportaciones netas en 126 por ciento, con un leve incremento en su tonelaje (el valor de las exportaciones aumentaron por el incremento del precio; más no así por el incremento de sus cantidades).

Potosí es uno de los mayores explotadores de estaño y plata. Actualmente se gestan grandes proyectos de concentración de minerales de baja ley (sobre todo desechos de plata, acumulados desde épocas coloniales) y derivados, San Bartolomé, a cargo de la empresa Manquiri, y explotación de la parte sur del país, a cargo de la empresa Sinchi Wayra.

Potosí es conocido por sus grandes reservas mineralogicas en explotación y en reserva, El salar de Uyuni, la mayor reserva de litio y No-metales del mundo, con pequeñas empresas de explotación manual, y centros mineros concentrados en la ciudad y en algunas provincias cercanas.

Agricultura. Potosí no es muy notable por su agricultura, de tipo altiplanico. Sobresalen las producciones de Papa en sus diferentes variedades, Quinua Real, cuya demanda excede grandemente la oferta, y productos alimenticios varios, generalmente, son destino a consumo y mercado local.

Industria. La industria Potosina se caracteriza especialmente por pequeñas empresas, algunas medianas en el rubro de la cerveza o procesacion de alimentos.

Turismo. Potosí fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad cuenta con un gran patrimonio arquitectónico, está representado por numerosas construcciones coloniales: La Catedral de Potosí, de estilo gótico; la Casa de la Moneda, construida entre 1757 y 1773, que conserva importantes archivos coloniales y constituye uno de los edificios civiles más destacados de América Latina, así como la Universidad Tomás Frías.

Uno de los símbolos de la ciudad es la Torre de la Compañía, un convento religioso del siglo XVIII, que refleja el máximo esplendor de Potosí, su edificación se concibió como un arco del triunfo con cinco aberturas, treinta y dos columnas salomónicas y tres cúpulas de media naranja. Es una ostensible expresión de la espiritualidad de la época.

En la Iglesia de San Francisco, al igual que en la de Iglesia de San Lorenzo, se pueden observar una gran exposición artística en su interior, con la inclusión de deidades indígenas y símbolos del Cristianismo. Éstas son sólo una parte de las numerosas iglesias que se hallan en Potosí que se distribuyen prácticamente cada dos cuadras.

Cerro Rico

El Cerro Rico, en quechua Sumaq Urqu ("cerro hermoso") es una montaña de los Andes ubicada en el departamento de Potosí, Bolivia. Es famosa por que en época de la Colonia tenía las vetas de plata más importantes del mundo. Tiene una altitud aproximada de unos 4.800 msnm.

Actualmente, se puede visitar la mayor mina de su interior, la mina Pailaviri, hoy propiedad del Estado. Está dividida en 17 niveles a los cuales se puede acceder mediante un elevador, que de tres en tres metros, nos lleva hasta 240 m de profundidad, nivel accesible al público. La temperatura en el interior de la mina puede variar unos 45º C entre el exterior y los niveles más bajos. Hacia arriba del nivel de ingreso, a unos 70 m de altura, nos encontramos con el "Tío", representación del demonio o deidad horrenda poseedora de las minas, a quien se hacen ofrendas para sacar el metal de sus entrañas. Pailaviri trabaja continuamente desde 1545, es la mina más antigua cercana a la ciudad.

El cerro de Potosí se encuentra dibujado en el escudo de la ciudad de Arica.

Casa de la Moneda de Bolivia

La Casa Nacional de la Moneda, de Bolivia se encuentra en la ciudad de Potosí.

Primera Casa de la Moneda

La sorprendente extracción de la plata del Cerro Rico, el crecimiento de la población, la expansión del comercio y el inesperado auge que alcanzo la ciudad de Potosí, entre otros factores, creó la necesidad de organizar un centro de amonedación.

La acuñación de monedas se inició de inmediato en base a una tecnología rudimentaria que se mantuvo por 212 años, desde 1572 hasta 1767.

La visión del Virrey Francisco de Toledo lleva adelante la construcción de la primera Casa de Moneda en estas alturas. En 1572 se pusieron los cimiento en las inmediacions de la plaza del Regocijo (Plaza 10 de Noviembre) bajo la responsabilidad del alarife potosino Jerónimo de Leto, concluyendo la obra después de tres años. Su costo ascendió a 8.321 pesos, un tomín y 13 gramos de plata.

Fueron tan conocidas las monedas emitidas durante ese periodo en el mundo que se extendió la frase inmortalizada por Miguel de Cervantes y Saavedra. "Vale un Potosí" económica, por su éxito o su fracaso en este círculo que marcaba el Cerro Rico"

Segunda Casa de Moneda

Transcurren cerca de 150 años de funcionamiento de la primera Casa de Moneda y pese a que la producción de plata del Cerro Rico atravesaba un periodo critico las autoridades reales de España conciben el proyecto de poner en marcha el "relanzamiento" del preciado metal. Constituía esta decisión un desesperado esfuerzo pare enfrentar la crisis del Reino, sufragar los gastos de guerras inútiles y el abultado costo de una frondosa nobleza improductiva.

España, vuelve la mirada a Potosí. Su montaña generosa no se agotaba aún.

El relanzamiento de la plata se pone en marcha.

Una de las principales medidas es construir una nueva Casa de Moneda que deje atrás las deformes "macuquinas" (que por tan largo tiempo circularon) y lance al mundo reales columnarios o de busto.

Su Majestad ordena a las autoridades potosinas construir la nueva ceca, pero estas a la cabeza del gobernador Ventura Santelices y Venero se oponen argumentando que lo más acertado sería ampliar la antigua, es decir, la toledana de 1575.

Las diferencias de criterios se prolongan por mucho tiempo y, al final, se impone la orden del Rey que envía al experimentado arquitecto Salvador de Villa que residía alternativamente en México y Lima para ejecutar tan ambicioso proyecto. La construcción duró de 1759 a 1773.

La historia de los trabajos es interesante y reveladora.

Solo mencionando que ocupa una superficie de 7.570 metros cuadrados y ostenta cerca de 15.000 metros cuadrados construidos se tiene una idea gráfica de su majestuosidad que se complementa con cinco patios y alrededor de doscientos ambientes. Su arquitectura barroca adquiere una vistosidad variada desde cualquier ángulo. Su portada, sus techumbres, sus balcones del primer patio, sus vigorosas paredes de piedra labrada y bolona con partes de fino ladrillo, en fin, en su conjunto aparenta una fortaleza infranqueable.

Como referencia de su prolija edificación basta recordar que en el maderamen se emplearon 450 vigas, 1.239 tijeras, 10 planchas, 820 alfajías, 20 tirantes, l20 soleras, 1.200 tablas, 2.109 tablas odinarias, 40 tablones y 20 pearas de madera en trozo.

Cuando la enorme casa se inauguró el 31 de julio de 1773, el erudito cronista Pedro Vicente Canete, decía:

“Todo el edificio es de piedra labrada de cantería con dos altos techados de cedro y otras excelentes maderas: muchas ventanas con rejillas de fierro y vidrieras y con pocos balcones a la calle. El primer patio se destino para habitaciones de los ministros principales, con una casa para cada uno, dividiéndose las pertenencias de un solo corredor que tiene en cuadro. Con atajadizos de madera que las distingue por letreros de empleo a quien corresponden. Con respectiva entrada y salida por diferentes escaleras... ’ ¿Y el precio de la construcción?

Al concluirse se hizo un balance, de acuerdo a los documentos, arrojando un costo de 1.148.452 pesos y 6 reales. Los entendidos estiman que hoy en día esta suma representaría alrededor de diez millones de dólares.

Razón tenía, el Rey Carlos III de expresar al ser informado de la terminación de la obra y su costo estas palabras "todo el edificio debe estar hecho de plata pura..."

Aparte del costo monetario, en casi tres lustros, miles de obreros contribuyeron con su esfuerzo. Indígenas, albañiles, maestros, ayudantes, carpinteros, plomeros, cerrajeros, capataces sin dejar de lado supervisores, contadores, ingenieros, arquitectos. El Arquitecto Salvador de Villa, muere después de cuatro años de labor en 1764 y es reemplazado por su discípulo Luis Cabello que a su vez transfiere la responsabilidad en 1765 a Jaime San Just. La organización técnico-administrativa de la Casa de Moneda se sujetaba a estrictas reglamentaciones elaboradas en el Consejo del Rey. Comprendía el Tesorero como máxima autoridad, siguiéndole en jerarquía el Ensayador que tenía la misión de analizar las barras de plata y verificar los detalles pertinentes, colocando también las iniciales de su nombre en las monedas. Cualquier irregularidad o fraude eran de su exclusiva responsabilidad.

El Fundidor, obedecía las instrucciones del Ensayador, el Tallista labraba los cuños y el Balanzario controlaba el peso de las monedas.

Aparte del personal se asignaban ayudantes y otros colaboradores.

Desde luego, tan delicada labor requería que cada casa de amonedación disponga de sitios para batir los cospeles de plata y convertirlos en moneda; eran hornazas donde se encontraban los acuñadores, capataces, guardias y negros esclavos e indígenas que hacían los trabajos más pesados".

"Esos cargos, que inicialmente, se concedían por favor o merced, posteriormente se vendían en subasta pública y tenían como renta los derechos que se cobraban sobre lo acuñado".

Como evocación histórica quedan en la memoria colectiva los otrora familiares términos de "la moneda de martillo, la moneda a volante, la matriz, el punzón, el cuño o troquel, el cospel, el corte, el cercén, la cizalla, el blanqueado de la moneda..."

Razón tienen los numismáticos al sostener que "la ceca de la Villa Imperial fue cuna de las corrientes monetarias que alimentaron a las vastas zonas del Río de la Plata, así como Lima lo fue para la costa del Pacífico y Cartagena de Indias y Santa Fe de Bogotá para la llamada sierra firme". Sin embargo, la trascendencia de la inagotable riqueza de plata, llevó a proclamar esta verdad en Europa y el Nuevo Mundo: "no hay parte del mundo civilizado, ni museo histórico numismático que no contenga cien veces el nombre de Potosí y el de su Casa Real de Moneda, una de las más conocidas del orbe y la segunda en América después de la de México, su hermana mayor por poco tiempo".

La producción del blanco metal adquiere cifras inimaginables

Solo en los primeros 28 años se testimonia que "el Tesoro de Potosí pasó un balance al Rey de España por el que resultaba que el producto de las minas de plata desde 1545 hasta 1573 había sido de 820 millones 513 mil y 893 duros, cantidad mayor a la que se calculaba que era el caudal metálico circulante en todos los Estados europeos".

Otro informe:

Hasta 1687 pasaron por las Cajas Reales 450 millones de pesos, suma bastante para poderse fabricar con ella otro hermosísimo y muy capaz monte de plata, a pesar que una parte igual o mayor a la que se presentaba a quintos era ocultada y sustraída a esa imposición y registro..."

El valor de las monedas coloniales, comparando hoy en día con el patrón dólar, puede ser y debe ser discutible, razón por la que se conocen diversos criterios y variadas estimaciones. El investigador boliviano Orlando Capriles Villazón en su obra "Historia de la Minería", ofrece esta relación:

• Peso castellano, de 4 reales US$ 0,72
• Peso minero o ensayado, de 14 reales y 17 maravedies " 2,56
• El peso corriente, de 12 reales y 17 maravedies " 2,25
• El ducado, de 11 reales y un maravedi " 1,98
• El peso de 3 cuartillos, de 9 reales " 1,62
• El peso cruz o macuquina, de 8 reales y 16 maravedies " 1,47
• El medio peso, de 4 reales " 0,72
• La peseta de 2 reales " 0,36
• El real, de 34 maravedies " 0,18
• El maravedi " 0,0054

Acuñación Republicana

Creada la República de Bolivia el 6 de agosto de 1825. Tras una lucha tenaz que se prolongo durante quince años y con el apoyo de los Libertadores Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. La organización administrativa y monetaria empieza con entusiasmo pero con numerosas dificultades.

Tuvieron que transcurrir dos años (en los cuales continuaron circulando las monedas españolas) para fabricar las de cuño republicano.

A los 42 años, en 1869, le correspondió al gobierno del discutido presidente Mariano Melgarejo la adquisición de un equipo a vapor de procedencia estadounidense que funcionó hasta 1909, siendo renovado por una maquinaria eléctrica adquirida por el mandatario Ismael Montes. Acuñó monedas durante 44 años, cerrándose el ciclo monetario que género el Cerro Rico en 1953, dejando una historia apasionante que tiene validez no solo para Bolivia, sino para toda América.

Las maquinarias coloniales y republicanas se conservan en el enorme edificio de la Casa de Moneda como piezas museológicas que testimonian -cada una en su época- la febríl pasión del hombre para labrar con encuentros y desencuentros y con luces y sombras un pedazo de historia en el tablero del tiempo.

Quizá "el hombre es un Dios cuando sueña y no es mas que un mendigo cuando piensa", sentenció Hölderlin, el atormentado pensador alemán que despreciaba las monedas y vivía triste y solitario.

Carnaval de Oruro

El Carnaval de Oruro es una gran celebración popular celebrada cada año en la ciudad boliviana de Oruro, y una de las más grandes manifestaciones de arte popular y cultura tradicional andina. El año 2001 la UNESCO declaró al carnaval como "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad".

De acuerdo a la Ley 602 de la República de Bolivia, son organizadores del Carnaval de Oruro: La Alcaldía Municipal de Oruro, la Asociación de Conjuntos del Folklore y el Comité Departamental de Etnografía y Folklore de Oruro.

La celebración se realiza en la ciudad de Oruro, la cual es considerada la capital folclórica de Bolivia. Esta celebración coincide con el festival Ito para los indígenas Uru. Utilizando trajes propios de las culturas andinas, la fiesta se centra en celebrar a la Pachamama, aunque por influencia de la Iglesia Católica el objeto de culto fue transformado en la Virgen del Socavón, propia del sincretismo cristiano. Por ordenes del gobierno colonial español de Lima, las celebraciones fueron prohibidas a lo largo del siglo XVII, aunque se mantuvieron y revivieron por parte de los pueblos originarios bajo los rituales católicos de la Fiesta de la Candelaria (o purificación de la Virgen). Los íconos cristianos remplazaron así a las deidades nativas, con el cambio de los santos por los elementos menores de la cosmología inca.

La tradición señala que en 1789 apareció milagrosamente una imagen de la Virgen en el socavón de la más rica mina de plata de Oruro, y desde esa fecha la celebración se centró en el culto a la Virgen del Socavón (también conocida como "Virgen de la Candelaria"). En la actualidad, las más importantes celebraciones se centran en el Santuario del Socavón.

La fiesta se lleva a cabo durante diez días y noches, durante los cuales cincuenta grupos folclóricos como la diablada recorren la ciudad por una ruta que tiene una extensión de cuatro kilómetros, acompañados de bandas musicales y gran cantidad de celebrantes. La principal de estas danzas es la diablada, aunque también destacan los Caporales, la Morenada, los Suri-Sicuris, la llamerada, la kullawada, los Waca-Waca, Pujllay, Tinku, entre otros.

La fiesta termina con una gran procesión final en la que participan cerca de 28.000 bailarines y cerca de 10.000 músicos y que tiene una duración de cerca de 20 horas. Todo finaliza con dos representaciones teatrales de obras católicas que se centran una en la conquista española y otra sobre el triunfo del arcángel Miguel sobre el Demonio.

Embajada de Bolivia en Colombia

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